Economía

TNA, TEA y CFT: cómo leer realmente lo que cuesta un préstamo

Entendé de una vez por qué la tasa que te muestran en la publicidad casi nunca coincide con lo que terminás pagando. Desglosamos las tres tasas clave con ejemplos claros y una tabla de amortización sencilla.

Publicado el 31 de julio de 2026, 17:35 hs

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Cuando entrás a una sucursal o abrís la app de una entidad financiera y ves un cartel que promete "préstamos desde 45% TNA", es normal que te sientas aliviado. Pero esa cifra es solo el comienzo de la historia. La diferencia entre TNA, TEA y CFT marca exactamente cuánto dinero vas a terminar entregando al final del camino.

Imaginá que necesitás $800.000 para arreglar el auto y reemplazar algunos electrodomésticos. Tres entidades te ofrecen el mismo plazo de 24 meses, pero cada una te muestra una tasa distinta. Una habla de TNA, otra de TEA y la tercera directamente te entrega el CFT. ¿Cuál elegís? La respuesta correcta es que ninguna de esas tres cifras aisladas te da la foto completa. Hay que entender qué representa cada una y, sobre todo, cómo se relacionan entre sí.

TNA: la tasa nominal que no refleja el costo real

La Tasa Nominal Anual (TNA) es el porcentaje que se aplica sobre el capital prestado sin considerar cómo se compone el interés a lo largo del año. Es la cifra que suele aparecer en letras grandes en la publicidad porque es la más baja de las tres.

Supongamos que una entidad te ofrece 48% TNA. Eso significa que, en teoría, por cada $100 que te prestan, cobrarían $48 de interés al cabo de doce meses si no hubiera ningún tipo de capitalización. Pero en la práctica casi nadie paga el préstamo de esa forma. Las cuotas se calculan mensualmente y el interés se va recomponiendo. Por eso la TNA sola es una medida incompleta, casi un gancho publicitario.

TEA: cuando el interés se come al interés

La Tasa Efectiva Anual (TEA) ya incorpora el efecto de la capitalización. Es decir, toma en cuenta que cada mes se calcula interés sobre el saldo que queda, y ese interés se suma al capital para el próximo cálculo.

Siguiendo el ejemplo anterior, una TNA de 48% puede convertirse fácilmente en una TEA de 60,1%. Ese salto ocurre porque el interés se capitaliza mensualmente. La TEA te está diciendo: "si pudieras dejar el dinero quieto durante todo el año sin pagar cuotas, esto es lo que realmente crecería la deuda".

La mayoría de los préstamos personales en la Argentina se calculan con sistema francés de amortización, donde las cuotas son fijas pero la composición entre capital e interés cambia cada mes. En ese contexto, la TEA se acerca más a la realidad que la TNA, pero todavía falta un paso.

CFT: la tasa que realmente tenés que mirar

El Costo Financiero Total (CFT) es la medida más completa y la que las entidades están obligadas a informarte antes de que firmes. Incluye la TEA más todos los costos adicionales: seguros obligatorios, comisiones de otorgamiento, gastos administrativos, impuestos y cualquier otro cargo que te cobren por el solo hecho de haber pedido el préstamo.

En nuestro ejemplo de $800.000 a 24 meses, es posible que una TNA de 48% termine convertida en un CFT del 78%. Ese 30 puntos de diferencia no es un detalle: representa miles de pesos que se van en conceptos que no son puro interés.

Comparación práctica con números reales

Para que no quede en teoría, armemos una tabla mental sencilla. Supongamos tres ofertas para $800.000 en 24 cuotas:

  • Oferta A: TNA 45% → TEA 56,2% → CFT 68%
  • Oferta B: TNA 52% → TEA 66,8% → CFT 79%
  • Oferta C: TNA 39% → TEA 47,1% → CFT 82%

¿Cuál elegirías solo mirando la TNA? La C parece la más barata. Pero cuando mirás el CFT, descubrís que la Oferta A es la que menos dinero te va a hacer pagar en total. Esa diferencia de 14 puntos entre la TNA y el CFT de la Oferta C probablemente se explica por un seguro de vida caro, una comisión de apertura alta o un paquete de seguros atados al préstamo.

Cómo se calcula el CFT en la práctica

La fórmula oficial del CFT es la que iguala el valor actual de todas las cuotas y gastos que vas a pagar con el monto neto que realmente recibís en tu cuenta. No es una cuenta sencilla de hacer a mano, por eso las entidades usan sistemas que la calculan automáticamente.

Lo importante es que el CFT siempre se expresa en forma anual y que debe incluir absolutamente todo. Si la entidad te cobra por enviar la cuota por débito automático, eso también entra. Si te obliga a contratar un seguro de desempleo, entra. Si hay un cargo por mantenimiento de cuenta vinculada, también.

Señales de que el CFT está inflado

Hay algunos patrones que suelen indicar que el costo total va a ser más alto de lo que parece:

  • Te ofrecen una TNA muy por debajo del promedio del mercado pero no te muestran el CFT hasta el último paso.
  • Incluyen seguros "optativos" que en la práctica son casi obligatorios para acceder a la tasa promocionada.
  • Te proponen un plazo muy largo (48 o 60 meses) que reduce la cuota mensual pero dispara el CFT porque pagás interés durante más tiempo.
  • Te cobran una comisión de otorgamiento que se descuenta del monto que te entregan, con lo cual recibís menos plata pero pagás cuotas como si hubieras recibido el 100%.

Consejos para comparar antes de firmar

  1. Pedí siempre el CFT y no te conformes con la TNA.
  2. Preguntá expresamente cuáles son los seguros incluidos y cuánto representan del costo total.
  3. Calculá cuánto dinero vas a terminar pagando en total (cuotas × cantidad de cuotas) y restale el capital que te prestan. Esa diferencia es el costo real.
  4. Usá simuladores oficiales o de entidades reguladas y compará al menos tres opciones con los mismos monto y plazo.
  5. Recordá que refinanciar un préstamo caro con otro también genera nuevos costos que se suman al CFT original.

El crédito no es ni bueno ni malo. Es una herramienta. Pero como cualquier herramienta, su valor depende de cuánto conocés su verdadero costo antes de usarla. Entender la diferencia entre TNA, TEA y CFT no te garantiza conseguir la mejor tasa del mercado, pero sí te asegura no llevarte una sorpresa desagradable cuando ya firmaste y empezaste a pagar.

Este contenido tiene fines exclusivamente informativos y educativos. No reemplaza la consulta personalizada con la entidad financiera de tu elección ni constituye una recomendación para tomar o rechazar un préstamo determinado. Las tasas y condiciones varían según la entidad, el momento económico y el perfil del solicitante.

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