TNA, TEA y CFT: cómo leer realmente el costo de un préstamo personal
Descubrí la diferencia práctica entre TNA, TEA y CFT para que sepas cuánto pagás de verdad cuando tomás un crédito. Guía paso a paso con ejemplos numéricos y una tabla mental para comparar ofertas.
Cuando vas a pedir un préstamo personal, las entidades te muestran varios números con siglas que parecen iguales pero no lo son. Entender la diferencia entre TNA, TEA y CFT te permite comparar ofertas de forma realista y evitar sorpresas en la cuota final.
La TNA (Tasa Nominal Anual) es el porcentaje básico que cobra el prestamista por prestarte el dinero durante un año. Es el dato más visible en la publicidad porque suele ser el número más bajo. Sin embargo, no refleja el costo real porque no considera cómo se compone el interés ni los gastos adicionales.
Imaginá que una entidad ofrece una TNA del 60 %. Eso significa que, en teoría, por cada 100 pesos prestados pagarías 60 pesos de interés en un año. Pero la vida real del crédito es diferente: las cuotas se pagan mes a mes y el interés se calcula sobre saldos que van disminuyendo.
La TEA (Tasa Efectiva Anual) corrige esa limitación. Toma en cuenta la capitalización de los intereses, es decir, cómo el interés se agrega al capital y genera más interés sobre interés. Por eso la TEA siempre es más alta que la TNA. Siguiendo el ejemplo anterior, una TNA del 60 % podría convertirse en una TEA cercana al 82 % si el interés se capitaliza mensualmente.
La diferencia entre ambas es clave: la TNA te dice cuánto cuesta el dinero “en el papel”, mientras que la TEA te muestra cuánto crecería tu deuda si no pagaras nada durante un año completo. Ninguna de las dos, sin embargo, te dice lo que realmente vas a pagar cuando firmás el contrato.
Ahí entra en escena el CFT (Costo Financiero Total). Este es el indicador que realmente importa porque incluye todo: la tasa de interés, las comisiones de apertura, los seguros obligatorios, los gastos administrativos y cualquier otro costo que la entidad te cobre por darte el préstamo. El CFT es la verdadera “tasa todo incluido”.
Para que quede más claro, pensá en un préstamo de 200.000 pesos a 12 meses. Supongamos que la TNA es 55 %. La TEA podría subir a 71 %. Pero si la entidad cobra una comisión de apertura del 3 %, un seguro de vida del 0,8 % mensual y gastos de envío de resumen, el CFT podría terminar en 89 % o más. Eso significa que los 200.000 pesos que recibís te costarán, en total, casi el doble al final del préstamo.
Una forma útil de recordar la jerarquía es esta tabla mental:
- TNA: solo el interés puro (el número más bajo)
- TEA: interés más efecto de la capitalización (número intermedio)
- CFT: todo lo anterior más comisiones, seguros y gastos (el número más alto y el que realmente pagás)
Cuando mirás solo la TNA, podés caer en la trampa de creer que un préstamo es más barato de lo que es. Muchas ofertas atractivas en carteles o sitios web destacan la TNA porque genera la ilusión de un crédito accesible. El CFT, en cambio, aparece en letra más chica o en el resumen del contrato.
Otro punto importante es que el CFT varía según el perfil del solicitante. Una persona con buen historial crediticio puede acceder a un CFT más bajo porque la entidad percibe menos riesgo. En cambio, si tenés deudas en otras líneas o un historial irregular, el CFT puede aumentar por comisiones adicionales o seguros más caros.
En el sistema francés, que es el más usado en los préstamos personales de nuestro país, las cuotas son fijas pero la composición de cada una cambia: al principio pagás mucho más interés que capital, y hacia el final pagás más capital. Esto hace que el CFT sea aún más relevante, porque el costo financiero real se concentra en los primeros meses.
Para no equivocarte al elegir, siempre pedí la simulación completa del préstamo con el CFT incluido. Compará ese número entre distintas entidades en el mismo monto y plazo. Dos préstamos con TNA parecidas pueden tener CFT muy diferentes si uno incluye seguros caros y el otro no.
También es útil calcular cuánto pagás de más en términos absolutos. Si tomás 300.000 pesos a 18 meses con un CFT del 95 %, el total a pagar puede superar los 520.000 pesos. Esa diferencia de más de 220.000 pesos es el verdadero costo del crédito. Dividilo por la cantidad de cuotas y vas a ver cuánto te cuesta cada mes más allá de la devolución del capital.
Una señal de alerta es cuando una entidad muestra solo la TNA y evita mencionar el CFT hasta el momento de firmar. La ley obliga a informar el CFT antes de concretar la operación, así que no firmes nada hasta que te lo muestren por escrito.
Entender estas tres siglas te da poder de decisión. No se trata de rechazar el crédito, sino de usarlo sabiendo exactamente qué estás pagando. Un préstamo puede ser una buena herramienta para resolver una necesidad puntual o hacer una inversión que te genere más dinero del que cuesta. Pero para que eso ocurra, tenés que conocer el precio real.
Recordá que este contenido es informativo y no reemplaza la consulta directa con la entidad financiera que elijas. Cada caso es particular y las condiciones varían según el momento y el perfil del solicitante.
Al final, la regla de oro es simple: siempre mirá el CFT. Es el número que resume todo el costo real de tu préstamo personal.