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Qué es el CFT y por qué importa más que la tasa que te muestran

Qué es el CFT en un préstamo personal, cómo se compone y por qué conviene compararlo en vez de mirar solo la tasa publicitada.

Publicado el 11 de mayo de 2026, 19:16 hs

Calculadora financiera de bolsillo vintage usada para calcular costos y tasas
Joe Haupt — Wikimedia Commons — CC BY-SA 2.0

Hay una escena que se repite: alguien compara dos ofertas de préstamo, elige la que tiene la tasa más baja en el cartel, y meses después descubre que termina pagando más que con la otra opción. ¿Cómo puede ser? Porque comparó el número equivocado. El que hay que mirar siempre es el CFT, y hoy vamos a entender por qué.

Qué significa CFT

CFT es la sigla de Costo Financiero Total. Es un indicador que la normativa argentina obliga a informar en cualquier producto de crédito, precisamente porque resume en un solo número todo lo que un préstamo le cuesta a quien lo toma: no solo el interés, sino también los seguros asociados, las comisiones administrativas, los gastos de otorgamiento y cualquier otro cargo obligatorio vinculado al crédito.

A diferencia de la TNA (Tasa Nominal Anual), que solo refleja el componente de interés puro, el CFT es la fotografía completa. Por eso dos préstamos con la misma TNA pueden tener CFT bien distintos si uno trae un seguro de vida obligatorio caro y comisiones altas, y el otro no.

Un ejemplo numérico para entenderlo

Supongamos un préstamo genérico de un monto X a un plazo de 12 meses:

  • Oferta A: TNA del 100% (número puramente ilustrativo, no representa ninguna tasa real de mercado), sin comisión de otorgamiento, con un seguro de vida saldo deudor de costo bajo. El CFT informado podría rondar el 115% anual.
  • Oferta B: TNA del 90% —más baja que la anterior—, pero con una comisión de otorgamiento del 3% sobre el capital y un seguro más caro. El CFT informado podría terminar en 130% anual, superando a la Oferta A pese a partir de una tasa nominal menor.

Los números de este ejemplo son genéricos y solo sirven para ilustrar el mecanismo: en la práctica, cada entidad define su propia estructura de costos, y el CFT real varía según el momento, el perfil del solicitante y la política comercial de cada una. Lo importante es el principio: la tasa nominal, sola, no dice nada sobre el costo final.

Por qué la tasa publicitada engaña sin querer (o queriendo)

No siempre hay mala intención detrás de resaltar la TNA en la publicidad. Es, técnicamente, un número más bajo y más "vendible". Pero el problema aparece cuando quien compara ofertas se queda en esa primera cifra y no pide o no revisa el CFT completo. La ley exige que el CFT esté disponible y sea informado antes de la contratación, así que el problema no es de falta de transparencia normativa, sino de hábito: pocos lo piden explícitamente antes de decidir.

Qué componentes puede incluir el CFT

Según el producto y la entidad, el CFT puede incorporar:

  • El interés compensatorio (el "precio" del dinero prestado).
  • Seguro de vida saldo deudor u otros seguros asociados al crédito.
  • Comisión de otorgamiento o gastos administrativos.
  • Gastos de gestión, sellado o costos impositivos cuando corresponda.
  • Cualquier cargo periódico obligatorio ligado al mantenimiento del préstamo.

No todos los préstamos tienen los mismos componentes, y por eso el CFT nunca es un número "estándar" del mercado: varía según la entidad, el producto y el momento.

Cómo usarlo para comparar de verdad

Cuando estés evaluando más de una alternativa, este es el orden de prioridad:

  1. Pedí el CFT anual (o al menos el CFT del período del préstamo) de cada oferta, por escrito.
  2. Verificá que ambos CFT estén calculados sobre plazos comparables (12 meses contra 12 meses, no 12 contra 24).
  3. Sumá al análisis la cuota mensual total: un CFT más bajo con una cuota que no podés afrontar no te sirve de nada.
  4. Preguntá qué pasa con el CFT si precancelás el préstamo antes de tiempo, porque algunos costos fijos no se prorratean.

El detalle que cambia todo

El CFT no es un capricho normativo ni una curiosidad para contadores: es la única forma honesta de comparar dos préstamos entre sí. Cualquier entidad seria te lo tiene que dar sin que insistas, y cualquier comparación de créditos que no lo use como base está, en el mejor de los casos, incompleta.

La próxima vez que evalúes una oferta de crédito, hacé el ejercicio simple: dejá de lado el cartel con la tasa grande y pedí el CFT. Ese hábito, por sí solo, puede evitarte más de un dolor de cabeza financiero.

Contenido informativo, no asesoramiento financiero. Conviene siempre confirmar el CFT vigente y sus componentes con la entidad correspondiente antes de contratar.

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