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Cadena Perpetua: “Cuando algo no te llega a emocionar es preferible dejarlo de lado”

La banda punk más convocante del país inició una gira nacional para presentar su nuevo disco. En esta charla, repasan 35 años de autogestión, la importancia de no repetirse y por qué es mejor dejar de lado lo que ya no emociona.

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Cadena Perpetua: “Cuando algo no te llega a emocionar es preferible dejarlo de lado”
Canal Abierto (cooperativa)

La banda más representativa del punk argentino inició una extensa gira nacional para mostrar su último trabajo de estudio, recién editado. En una charla distendida, sus integrantes repasaron la lógica de sostener una carrera de más de tres décadas bajo el paraguas de la autogestión, sin caer en la rutina ni en la repetición mecánica.

Desde sus inicios en los años 90, Cadena Perpetua se propuso un camino independiente que rechazaba los atajos de las grandes discográficas. Esa decisión no fue casual: para ellos, el control creativo y la relación directa con el público siempre fueron más importantes que cualquier promesa de masividad rápida. Hoy, con 35 años de trayectoria, esa apuesta se mantiene intacta, aunque el contexto económico y cultural cambió por completo.

“Cuando algo no te llega a emocionar es preferible dejarlo de lado”, afirma uno de sus miembros con la claridad que da la experiencia. Esa frase resume buena parte de la filosofía actual de la banda: priorizar la autenticidad por sobre la obligación de sacar material solo para “mantenerse vigentes”. En un género donde muchos grupos terminan repitiendo la misma fórmula por décadas, Cadena Perpetua eligió reinventarse constantemente sin traicionar su esencia.

La gira que acaban de comenzar recorre varias provincias y tiene como objetivo central presentar el nuevo disco. Lejos de ser una mera promoción, los shows funcionan como un espacio de encuentro con un público que los acompaña desde hace años y también con nuevas generaciones que descubren su propuesta. La autogestión implica ocuparse de todo: desde la producción de los recitales hasta la edición física y digital del material, pasando por la comunicación y la logística de cada fecha.

Sostener ese esquema durante más de tres décadas no es sencillo. Requiere disciplina, consenso interno y una buena dosis de terquedad. Pero también genera una satisfacción que difícilmente se obtenga en un modelo dependiente. Los integrantes coinciden en que la clave estuvo siempre en no darse por satisfechos y en cuestionar permanentemente lo que ya hicieron.

“El día que nos aburra lo que hacemos, lo dejamos”, agregan. Esa honestidad frente al público es uno de los elementos que explica por qué Cadena Perpetua sigue siendo una de las propuestas más convocantes del under rockero nacional. No se trata de nostalgia ni de revivir glorias pasadas, sino de seguir creando desde un lugar genuino.

El nuevo disco mantiene la energía y la actitud punk de siempre, pero incorpora matices que muestran evolución. Las letras siguen hablando de las contradicciones sociales, la alienación cotidiana y la necesidad de resistir, pero con un enfoque actualizado. La banda evita tanto la autocomplacencia como la búsqueda desesperada de novedad por novedad.

En un mercado musical cada vez más fragmentado y dominado por algoritmos, la experiencia de Cadena Perpetua resulta casi contracultural. Demuestra que es posible construir una carrera larga sin vender el alma, siempre que se mantenga el foco en lo que realmente importa: la emoción de tocar, la conexión con la gente y la coherencia con las propias ideas.

La gira nacional recién empieza y promete ser un repaso exhaustivo de su discografía, con énfasis en las canciones nuevas. Para quienes los siguen desde hace años, es una oportunidad de volver a sentir esa potencia en vivo. Para los más jóvenes, una puerta de entrada a una escena que sigue latiendo con fuerza a pesar de todos los pronósticos en contra.

En definitiva, la charla con Cadena Perpetua deja una enseñanza clara: la longevidad en el arte underground no se logra repitiendo fórmulas, sino animándose a soltar lo que ya no genera chispas y a seguir buscando lo que sí emociona. Una lección que trasciende el punk y sirve para cualquier disciplina creativa.

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